Leave Miley alone!

por el 7 de septiembre de 2015

miley cyrus and her dead petz

Ha pasado una semana desde que Miley Cyrus presentara la aburridísima gala de los VMA y publicara por sorpresa y gratis su discazo junto a The Flaming Lips. Espera, ¿hemos dicho discazo? Sí. Discazo. Con mayúsculas.

Para empezar, tenemos que decir que Miley está de vuelta de todo. Sabe con exactitud lo que quiere, musical y artísticamente. Ha sido un producto de Disney durante años y sabe de sobra que no quiere seguir siendo manipulada por una industria que mide al milímetro cualquier movimiento. Su actitud frente a Nicki Minaj en el momento “Miley, what’s good?” (desde ya mismo momentazo clave de la historia del pop) lo deja claro, diciendo básicamente que la prensa es como es y que ella pasa de rollos de pelea de divas. Sabe que tanto ella como Nicki, Taylor, Lady Gaga y todas las cantantes que mueven masas forman parte de un mundo que sobrevive a base de crear peleas y absurdas rivalidades entre mujeres con talento.

No vamos a profundizar mucho más en la personalidad de Miley Cyrus porque de eso ya han hablado miles de webs así que nos vamos a quedar en lo musical. Llega el domingo y Miley publica ‘Miley Cyrus and her dead petz’. Como nombre, regular, pero la portada no deja indiferente a nadie. ¿Y las canciones? 23 temas que se alargan durante casi hora y media. Eso suena igual de apetecible que una sesión multicine de Antena 3 pero a nosotros nos apasiona. “Normal que haya puesto el disco gratis”, “Pensaba que ‘Dooo it!’ sonaba mal en directo, pero es que en estudio…”, “Qué disco más aburrido. No es ella”. Un dia después de su publicación, las opiniones generales del álbum eran, en general, esas. ¿Tan malo es el disco?

 

No. El principal problema de ‘Miley Cyrus and her dead petz’ es que es valorado por una gran mayoría como la continuación de ‘Bangerz’ (cosa que ella misma ha dicho que no es) y sin tener ni idea de quiénes son The Flaming Lips, banda con más de 30 años de trayectoria y un gritón de discos a sus espaldas. ¿Por qué Taylor Swift puede pasar del country al pop pero Miley no puede pasar del pop al panorama alternativo? ¿Se usa la misma vara de medir cuando llegas al pop que cuando sales? Es 2015, Miley es una mujer que tras años de manipulación mediática es capaz de hacer lo que le salga de su santo chumino y si quiere pasar de cantar hitazos durante un tiempo y asociarse con un grupo de rock psicodélico, pues lo hace. Deberíamos celebrar que una supuesta diva del pop es libre de hacer lo que quiera y unirse musicalmente a quien quiera sin ser tachada de “aburrida” o “no ser fiel a ella misma”. Miley Cyrus nunca ha destacado por ser políticamente correcta (¿Quién más ha sacado a drag queens al escenario de una gala de MTV?), ¿por qué iba a actuar ahora así con su discografía?

‘Miley Cyrus and her dead petz’ no es un álbum para sus fans acérrimos. Es un disco para ella. ¿No es genial que en pleno siglo XXI una mujercuyos movimientos son seguidos por millones de personas sea libre de hacer lo que quiera con su creatividad y con su trabajo? Sí, el disco es más largo que un día sin pan. Vale, aceptamos que no te pueda gustar la canción dedicada a su pez muerto en ‘Pablow The Blowfish’ o su soliloquio amoroso en ‘BB Talk’ (para el que escribe este artículo son temazos) pero no entendemos el mensaje que todo el mundo desprende de “Si no haces música de consumo mayoritario, paso de tu culo”. A ver si Miley Cyrus nos gusta cuando saca la lengua y hace twerk pero no cuando hace el álbum que quiere (y con la que vamos a conocerla de verdad). A ver si somos tolerantes para unas cosas pero no para otras.

Como diría Miley: “Peace, motherfuckers!”