Taylor Swift vs el Heteropatriarcado

por el 6 de noviembre de 2014

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La misma semana que Taylor Swift ha vendido en Estados Unidos más de un millón doscientas mil copias de su quinto disco, casi tres en todo el mundo, también ha desembarcado definitivamente en el imaginario pop. Con el escrutinio que eso conlleva. Taylor ya no es solo una de esas estrellas que venden mucho pero nadie sabe quiénes son fuera de Estados Unidos. Taylor Swift ya es una estrella a nivel mundial y, por tanto, su vida es objeto de conversaciones.

Esta misma semana leíamos con estupor un texto de Julián Ruiz donde calificaba a Taylor Swift de devoradora de hombres, cazafortunas y poco más que la clásica mosquita muerta que solo quiere atormentar a los hombres (al género masculino). En el artículo se habla de “asalto a la nobleza” por su relación con Connor Kennedy y se listan todas sus conquistas reales o ficticias en una colección increíblemente misógina llamada “La lista de la monja”. Por supuesto, Julián Ruiz hace mucho que ha perdido el norte y nada queda de la apertura de miras, moral o musical, del que fuera entre otras cosas productor de Tino Casal y el primero en poner ‘The Fat of The Land’ de The Prodigy en las radios españolas. El artículo hace aguas por todas partes y se refiere a Ryan Tedder como “el productor de U2” cuando posiblemente eso es lo menos notable que ha hecho; a Taylor Swift como una traidora al country y que ya no quiere parecerse a Faith Hill o Shania Twain (que hicieron muchas incursiones en el mundo pop, no es que ninguna de ellas dos sea Reba McEntire, precisamente); o a Max Martin como “insoportable productor sueco, creador de Britney Spears” (sic).

Pero eso no es lo realmente doloroso. Estamos en 2014 pero parece que sea la Edad Media; no se juzga a Taylor Swift por su talento o por (los muchísimos) méritos del fantástico ‘1989’. Este artículo no es algo aislado y durante toda la campaña de despegue del disco hemos leído en más de una ocasión (el otro día, fue precisamente en un bar y esto es verídico) que se tira a todo lo que se mueve y que solo se queja de los hombres en sus letras.
Por un lado, el documentar su vida no es algo ajeno al country o a la propia carrera de Taylor Swift. Desde su fanatismo por el country a sus primeros enamoramientos, su música siempre ha sido reflejo de su vida personal. Es lógico que siguiendo esa tónica ahora haga lo propio con su vida de soltera. El heteropatriarcado y la misoginia intrínseca con la que somos bombardeados cada día nos ha dicho que si esa “lista de la monja” es auténtica está mal. Porque Taylor Swift no puede. Por un lado asociamos ser una chica buena con no practicar el sexo aunque luego lo practiquemos todos. Se ve que todos los demás somos almas condenadas.

Una chica buena no puede darse el lujo de practicar sexo aunque sea como consecuencia de buscar el amor u otras maneras de referirse a esa “felicidad completa” que prometen las películas. En teoría, una dulce y angelical chica no debería tener más de una pareja en toda su vida y si puede ser, que llegue virgen al matrimonio. No le permitimos esto a Taylor porque es alta. Y es rubia. Y es guapa. Y sobre todo es una mujer. No tiene ningún derecho a escribir sus propias canciones y contar su vida. Si fuesen canciones sobre bailar desnuda encima de mesas o salir hasta el amanecer nos parecería bien, pero una chica no puede quejarse de los hombres. Por mucho que se lo merezcan o no. Pero no hablamos ya de componer sus canciones sino de algo más profundo. Molesta que una chica aparentemente perfecta y con todo en la vida tenga el morro de quejarse.

En ese mismo artículo se refieren a John Mayer con el calificativo de ‘gigoló’ como el que dice ‘hey machote, te las tiras a todas’. No tenemos ningún problema con que John Mayer se acuesta con la que se le cruza y que tenga una lista de exes más larga que de éxitos. O que Bruno Mars o Maroon 5 dediquen canciones y hasta discos enteros a sus ex. Porque son hombres. Una mujer no puede quejarse de los hombres, a no ser que sea Adele. Pero claro, pobrecita, no está delgada. Si ya le quitamos eso…

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Swift ha hecho suya la crítica con uno de los cortes estrella de ‘1989’; en ‘Blank Space’ habla de esa lista de ex-amantes que podrán corroborar que está loca y cómo tú vas a ocupar el siguiente puesto. Fight the power, hermana.